Los politicos son personas (¡¡Brillante descubrimiento!!)
1 Recientemente se ha descubierto que los políticos son personas, por lo cual: A) No son entidades inmateriales; ni Ángeles que salvaran al mundo, ni demonios que lo destruirán: son personas B) Son seres falibles: se pueden equivocar C) Pueden ser ambiciosos, egoístas, Prepotentes, Ególatras, dependientes, masoquistas, estúpidos, pueden ser, en fin, todo lo que tú puedes ser: son personas. D) tienen las mismas limitaciones que tú y yo: el nivel educativo, la personalidad, los gustos, las compañías, los miedos y las obsesiones Y finalmente, E) Cualquier político es persona, pero no toda persona es política. Parece exagerado, pero no: Muchas personas ven a los políticos como aves de rapiña o seres perversos; ¡no señores!, Tiene los mismos defectos de cualquier persona; y otras tantas más personas ven a los políticos como seres responsables del bien universal, semi-dioses capaces de crear leyes de cambien el destino del mundo. No. Lo siento. Son personas. Lo que vale la pena aclarar es que ser político no es lo mismo que ser un político. Los políticos desempeñan cargos públicos, y a veces, son tan mediocres que son todo, excepto políticos; no toda persona puede ser un político, pero si toda persona puede ser (y hacer) política: Pensar y actuar en la vida pública, hacer valer los derechos, o en pocas palabras, ser ciudadano. 2 Hablar de ser ciudadano, por lo general, es hablar de una deontología: crear máximas para el buen uso de las costumbres públicas (votar, gestionar, cuestionar) que termina por volverse aburrido, cansado y repetitivo. No es raro. Ciudadano es una palabra que se asocia con deber. Y yo estoy en contra del debe ser. ¿Puede un ciudadano considerarse como tal sin cumplir sus obligaciones? Es como preguntar si un maestro, sin dar clases, si puede llamarse profesor. En ambos casos, sí. Pero todo se convierte en simulación. Pero hay una diferencia. El profesor puede renunciar en cualquier momento a su trabajo para cumplir su sueño de vender drogas a los niños de la calle; el ciudadano no puede renunciar a vivir en la ciudad. No puede cumplir su sueño de vivir con personas y aislarse de responsabilidades. Entonces, el ciudadano, ¿Debe ser? No. Me resisto. Tal vez se solo se tenga que re-definir, cuando menos, la connotación de ciudadano. Ya no pensar al ciudadano como la construcción de un hombre de moral pública (debe votar, debe gestionar, debe cuestionar) sino como una persona política, que para ser, necesite desempeñar la vida pública. ¿La diferencia entre el debe ser, y el ser simplemente por ser? El primero separa el vivir (hombre privado) y el con-vivir (hombre público); el ciudadano es por definición (hombre que vive en la ciudad) y el desempeño que pueda tener en su vida ciudadana sale sobrando (pues es opcional), convirtiendo en letras muerta todas las reglas que hacen que un ciudadano deba ser un ciudadano. La segunda opción condiciona la ciudadanía sin obstruir la vida individual. Un hombre puede cambiar el foco (bombilla) de su casa, pero si quiere cambiar el foco del alumbrado público fuera de su casa, entra en una disyuntiva. En la primera opción el podría vivir tranquilamente llamando al sindicato en turno para que arregle el problema (ojo, depende de un tercero para resolver un problema); después de un rato, seguiría con su vida sin molestar a nadie. Lo que propongo es empoderar al ciudadano responsabilizándolo de su con-vivir, forzando a un dialogo con la comunidad para resolver sus problemas: Ahora tendrá que decidir, ¿Qué hacer con aquel foco dañado? 3 Los políticos son personas, ¿Qué otro fascinante descubrimiento nos traerá el siglo XXI? ¿Qué cada persona es responsable de sus problemas? ¿Qué la vida es finita? ¿Qué para ser diferente implica pensar distinto? La sabiduría perenne consiste en el sentido común.




tod dijo
Que los políticos sean persona ¿significa que se les de ba perdonar todo?
18 Abril 2008 | 07:48